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Miedo a la Soledad: Sanando Nuestra Herida Interior

 

¿Qué sucede cuando crecemos sintiéndonos solos?

Cuando nuestros sentimientos eran invalidados, ignorados o minimizados, aprendíamos a tratarnos de la misma forma. Nos desconectábamos de nuestro propio cuerpo y, en consecuencia, perdíamos la capacidad de recibir amor. La incomodidad que sentimos ante el afecto se traduce en la creencia de que ese cariño es superficial, falso o incluso interesado. Esto no sucede por intención, sino porque, al no sentirnos merecedores de amor, no entendemos cómo alguien puede ofrecérnoslo si ni siquiera nosotros nos valoramos adecuadamente.

El origen de nuestra autocrítica

Si crecimos en un entorno donde se nos enseñó que no éramos importantes o que lo que sentíamos era exagerado o fuera de lugar, es natural que creamos que debemos esforzarnos demasiado para ganarnos el amor de los demás. Recordemos que, en muchos casos, nos tratamos a nosotros mismos de la misma manera en que lo hicieron nuestras figuras de apego: padres, abuelos o quienes cuidaron de nosotros en la infancia. Las voces internas que nos critican son, en realidad, ecos de aquellos cuidadores que marcaron nuestro camino.

 “Lo que un niño siente acerca de sí mismo y del mundo en el que vive está determinado en gran medida por la manera en que ha sido tratado¨ (Bowlby, 1988)

No se trata de buscar culpables

¿Es esto culpa de ellos? En parte, sí; pero el objetivo aquí no es juzgar ni responsabilizar, sino comprender. Nuestros cuidadores actuaron de acuerdo con lo que creían mejor para nosotros, y muchas veces repitieron patrones de comportamiento sin darse cuenta. Incluso, es posible que hayan intentado mejorar la forma en que fueron tratados, replicando o corrigiendo lo que ellos mismos vivieron. Sin embargo, también hay casos en los que las intenciones no fueron buenas; pero ese es otro tema para otra entrada.

Reconstruirnos desde el conocimiento del pasado

La buena noticia es que no todo está perdido. Conocer el origen de nuestras creencias nos permite trabajar en ellas y forjar una nueva visión de nosotros mismos. Este proceso nos ayuda a identificar qué nos gusta y cómo queremos ser tratados, permitiéndonos empezar a exigir el respeto y la dignidad que merecemos.

Pasos para empezar a sanar

Aunque el camino hacia la autovaloración no es sencillo, y la teoría puede ser más fácil de enunciar que de practicar, es fundamental recordar que todo lo aprendido se puede desaprender para construir nuevos conocimientos. Si aún no es posible acudir a un profesional, aquí te dejo algunos pasos prácticos para iniciar este proceso:

  • Busca evidencia contraria

    Cuando sientas que no eres suficiente, recurre a tu historia personal y encuentra momentos en los que has demostrado tu capacidad, valía y fortaleza.

  • Enfócate en tus logros

    Reconoce y celebra cada pequeño triunfo, desde levantarte de la cama hasta alcanzar metas más ambiciosas. Resalta esos momentos que demuestran lo valiosa que eres, ya sea como hija, madre, amiga o profesional.

¨La autoeficacia se fortalece cuando identificamos nuestras propias capacidades¨ (Bandura. A, 1997)

  • Haz listas

    Las listas pueden ser una herramienta salvavidas en momentos de duda. Anota tus logros, aquellas creencias que deseas transformar y las actividades que te reconectan con tu confianza interior.

  • Establece objetivos pequeños

    Evita abrumarte fijándote metas inalcanzables de inmediato. Comienza con objetivos pequeños que, al cumplirse, refuercen tu autoimagen y te demuestren que estás comprometida contigo misma.

¨La confianza en uno mismo se construye cumpliendo los compromisos que nos hacemos a nosotros mismos¨(Branden, 1994)


Recuerda que tú eres la protagonista de tu vida y mereces amor simplemente por existir. Reconocer y trabajar en estas heridas emocionales es un acto de valentía que te conducirá a una relación más saludable contigo misma. La transformación es posible, paso a paso, y cada pequeño logro cuenta en este camino hacia el amor propio.

 

 Si este tema resonó contigo y te gustaría trabajarlo en terapia, estaré encantada de acompañarte en tu proceso.  Agenda tu sesión aquí

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